La venta de camiones pesados ha caído un 15% en lo que va de año. Un descenso que preocupa a los concesionarios y a los profesionales autónomos. El sector reclama una estrategia nacional que incluya ayudas directas, menos burocracia y tecnología realista para el transporte por carretera.
La Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción (Faconauto) ha puesto sobre la mesa un ambicioso Plan Nacional de Renovación de Flotas para camiones pesados. Está dotado con un presupuesto mínimo de 300 millones de euros en ayudas directas de hasta 25.000 euros por vehículo achatarrado para que los autónomos puedan adquirir uno con una tecnología más moderna.
Una propuesta que ayudaría a los trabajadores por cuenta propia que se dedican al transporte por carretera a adaptarse a las crecientes exigencias medioambientales y a reducir sus costes operativos a través de la eficiencia de los nuevos camiones.
a venta de camiones cae en 2025 por la burocracia y el aumento de costes
En los primeros meses del año la patronal ha detectado un cambio de ciclo en el mercado de camiones pesados (aquellos que pesan más de 16 toneladas) con una caída en las ventas del 14,9%. La previsión en cerrar el 2025 con una descenso del 9,6% pasando de las 27.088 unidades matriculadas en 2024 a las 24.499.
Los concesionarios atribuyen este nuevo escenario a una “presión regulatoria creciente, incertidumbre tecnológica y un encarecimiento generalizado de los costes”. Sin olvidar que los costes operativos del transporte por carretera han subido mientras faltan conductores, con más de 20.000 vacantes sin cubrir.
La propuesta que hacen, explican, busca revertir el parón en la modernización del parque móvil, que afecta especialmente a los autónomos y pequeñas empresas del transporte por carretera, cuya flota supera en muchos casos los 15 años de antigüedad.
Por su parte, los concesionarios, que en muchos casos pymes gestionadas por autónomos, “afrontan una coyuntura exigente, con rentabilidades por unidad muy ajustadas y un incremento sostenido de los costes estructurales”.
Los transportistas no reciben ningún tipo de ayuda desde abril de 2024
Esta iniciativa llega en un momento crítico ya que desde el fin del plan Moves del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), en abril de 2024, no se ha implementado ninguna medida alternativa efectiva para modernizar la flota de vehículos de mercancías y personas.
Una situación que ha generado un clima de bloqueo inversor, donde muchos transportistas siguen operando con vehículos antiguos por miedo a equivocarse en la elección de tecnología, o por la imposibilidad de asumir los costes de renovación sin ayudas claras y ágiles.
Pese a que desde las administraciones públicas en los últimos años han ofrecido diferentes líneas de subvenciones, “muchas no han servido para el transporte pesado porque sólo contemplan vehículos eléctricos, que no son una opción realista para nuestras rutas y necesidades”, destacó José Carlos López Jato, secretario técnico de Fetransa.
La renovación de los vehículos es, además, una necesidad impuesta por las normas medioambientales. La regulación europea sobre emisiones contaminantes, conocida como “euro”, clasifica a los vehículos en base a estos criterios para su venta pero también puede servir para discriminar su uso o limitarlo en ciertas zonas.
El plan de los concesionarios tiene en cuenta las necesidades de los autónomos que trabajan en la carretera
A diferencia de otros planes, la propuesta de la patronal, formada en su mayoría por pymes, contempla la neutralidad tecnológica. Esto es, la posibilidad de adquirir vehículos Euro 6 diésel, híbridos, a gas natural (GNL), o biocombustibles, según las necesidades operativas. No se trata de imponer una solución, sino de ofrecer opciones realistas que permitan reducir emisiones sin comprometer la viabilidad del autónomo.
“Hoy por hoy, lo que funciona es el diésel. El resto son cuentos. Está muy bien investigar nuevas tecnologías, pero no se puede imponer ciencia ficción a quien vive de explotar su camión”, resumió López Jato.
Faconauto plantea, además, una gestión sencilla de las ayudas, articulada a través de los concesionarios, para que el autónomo no se vea obligado a convertirse en gestor de subvenciones ni a adelantar grandes cantidades de dinero. La agilidad administrativa es uno de los pilares del plan, que busca evitar los errores del Moves y replicar el éxito de los programas de achatarramiento de vehículos antiguos financiados con los fondos Next Generation EU.
Una solución que tendría en cuenta a los camioneros ya que, como insistió López Jato, el reparto urbano y el transporte ligero pueden adaptarse a otras tecnologías, pero el transporte pesado aún necesita soluciones basadas en el diésel.
El Plan Nacional de Renovación ayudaría tanto a concesionarios como a transportistas
Según estimaciones de Faconauto, el nuevo plan permitiría revertir el declive actual del mercado, que este año podría cerrar con un descenso del 10 % en matriculaciones de camiones pesados. Pero más allá del impacto en ventas, el beneficio clave estaría en el alivio económico para los transportistas.
Los nuevos vehículos, más eficientes, permiten reducir el Coste Total de Propiedad (TCO) ya que consumen menos combustible, tienen menos averías y ofrecen mejores condiciones para circular en entornos urbanos con restricciones medioambientales. Para el autónomo que conduce un vehículo pesado esto puede terminar incidiendo en los márgenes de beneficio que le quedan y, por tanto, en la viabilidad de su actividad.
Con una ayuda de 25.000 euros, un transportista puede “mitigar el sobrecoste que supone adquirir vehículos nuevos o seminuevos con tecnología Euro 6, que pueden tener precios significativamente más altos que los modelos usados tradicionales”, defendieron desde la patronal.
López Jato coincidió en este diagnóstico porque “no tiene nada que ver un Euro 2 con un Euro 6 o un Euro 7. Las emisiones y el consumo son completamente distintos” y recordó que las restricciones que están levantando muchas ciudades discriminando a los vehículos según su etiqueta ambiental generan un “doble incentivo”.
Incertidumbre tecnológica: un freno para el sector
Uno de los grandes problemas actuales es la incertidumbre tecnológica. Muchos transportistas no saben qué vehículo comprar por miedo a que se quede obsoleto o no cumpla futuras normativas. Eso genera una “parálisis del mercado”, donde las flotas envejecen sin renovarse por prudencia.
“El problema es que no sabes qué comprar. Te da miedo que el camión nuevo no te sirva dentro de tres años por un cambio normativo. Así que te quedas con el viejo, aunque cada vez sea menos rentable”, explicó el portavoz de Fetransa.
En esta coyuntura, los concesionarios se ofrecieron “para asesorar, formar e informar a los transportistas sobre la mejor opción para su tipo de ruta, volumen de carga, disponibilidad de infraestructuras, etcétera» y se definieron como aliados estratégicos para «facilitar la modernización del parque y garantizar que ninguna pyme se quede atrás en esta transición«.
La patronal espera que haya “voluntad política” para llevar a la práctica su propuesta
La renovación de flotas es mucho más que una preocupación medioambiental: es una condición para la supervivencia del transporte operado por autónomos. Con una edad media de los vehículos que ronda los 15 años, y con márgenes cada vez más estrechos, los pequeños transportistas necesitan un impulso para modernizarse sin comprometer su negocio.
Mientras tanto, el sector sigue esperando. La patronal ya ha presentado esta “propuesta estructurada” a varios grupos parlamentarios y comunidades autónomas, por lo que consideran que es “una reclamación conocida y compartida a distintos niveles políticos e institucionales».
Ahora, consideran, es el momento de que exista “voluntad política” para “activar una mesa de trabajo estable, con presencia del sector, que permita avanzar hacia una estrategia nacional de renovación realista y eficaz”.







