Miles de autónomos en jubilación activa comenzarán a cobrar más pensión desde este mes, tras aplicarse el primer aumento automático del nuevo sistema aprobado por la Seguridad Social.
Miles de autónomos, que decidieron retrasar parcialmente su retirada y seguir al frente de su negocio mientras cobran parte de la pensión, empezarán a percibir más dinero desde este mes. La Seguridad Social ya comenzó en abril a aplicar el primer incremento automático del nuevo sistema de jubilación activa, elevando un 10% la cuantía de la prestación a quienes cumplen un año en esta modalidad.
La subida no llegará al mismo tiempo para todos. Aunque la reforma de la jubilación activa entró en vigor en abril de 2025, el aumento se aplica de manera individual según la fecha exacta en la que cada autónomo comenzó a compatibilizar actividad y pensión. Es decir, quienes accedieron en abril de 2025 ya han empezado a cobrar más; mientras que otros verán el incremento en mayo, junio o durante los próximos meses.
La noticia llega además apenas unas semanas después de que el Gobierno aprobara el nuevo modelo de jubilación flexible. Una modalidad que permitirá volver a trabajar tras haberse jubilado. Sin embargo, expertos laboralistas y organizaciones como ATA consideran que tendrá un impacto “nulo” entre los trabajadores por cuenta propia, ya que la jubilación activa continúa siendo, con diferencia, la fórmula más ventajosa para quienes quieren seguir vinculados a su negocio mientras cobran una pensión creciente.
Esta modalidad sigue siendo más beneficiosa para los autónomos que la nueva jubilación flexible, porque permite seguir al frente del negocio mientras se cobra una pensión creciente, que puede llegar al 100%, además de mantener los ingresos de la actividad.
En cambio, la jubilación flexible está pensada para personas ya retiradas que vuelven a trabajar parcialmente. En el caso de los autónomos, tendrá un impacto “prácticamente nulo”, ya que limita mucho más la compatibilidad entre trabajo y pensión y exige requisitos como permanecido fuera del RETA durante años, entre otras cosas.
Los autónomos que cumplan un año en jubilación activa cobrarán un 10% más de pensión
La principal novedad del sistema reformado es que, por primera vez, la cuantía de la pensión aumenta automáticamente año a año.
Los autónomos que comenzaron la jubilación activa a partir de abril de 2025 arrancaron cobrando el 45% de su pensión reconocida. Ahora, una vez cumplidos doce meses en esta modalidad, pasarán automáticamente al 55%, sin necesidad de realizar ningún trámite ante la Seguridad Social.
La subida es especialmente relevante para miles de pequeños empresarios que han decidido mantenerse activos tras alcanzar la edad ordinaria de jubilación.
Por ejemplo, un autónomo con una pensión reconocida de 1.000 euros mensuales, que hasta ahora percibía 450 euros, comenzará a cobrar 550 euros al mes. En el caso de una pensión de 2.000 euros, el salto será de 900 a 1.100 euros mensuales, lo que supone 2.400 euros más al año.
La Seguridad Social aplica esta mejora de manera automática y escalonada. Es decir, no habrá una única fecha generalizada, sino que dependerá del momento en el que cada autónomo accedió a la jubilación activa.
Esto convierte mayo de 2026 en un mes clave para muchos trabajadores por cuenta propia que empezaron a acogerse al sistema hace justo un año, tras la gran reforma aprobada por el Gobierno.
Además, la modalidad sigue ganando adeptos. Según los últimos datos del Ministerio de Seguridad Social, las jubilaciones activas aumentaron significativamente desde la reforma y ya superan los 70.000 beneficiarios, con miles de nuevos autónomos incorporándose durante el último año.
El nuevo sistema elevará la pensión cada año
El incremento del 10% no será puntual. La reforma aprobada mediante el Real Decreto-ley 11/2024 rediseñó completamente el sistema para incentivar que los autónomos retrasen su salida definitiva del mercado laboral.
A partir de ahora, la pensión irá aumentando progresivamente cada año:
- 45% el primer año.
- 55% el segundo.
- 65% el tercero.
- 80% el cuarto.
- 100% a partir del quinto año.
Es decir, cuanto más tiempo continúe el autónomo al frente del negocio, mayor será la parte de pensión que podrá cobrar.
Este diseño supone un cambio profundo respecto al modelo anterior, donde muchos trabajadores por cuenta propia apenas encontraban incentivos para mantenerse activos tras la edad ordinaria de jubilación.
Además, la jubilación activa permite combinar dos fuentes de ingresos: el rendimiento del negocio y una pensión cada vez más elevada. Precisamente esta es una de las razones por las que organizaciones como ATA consideran que sigue siendo mucho más atractiva que la recién aprobada jubilación flexible.
Como explicó el presidente de ATA, Lorenzo Amor, la nueva modalidad tendrá un impacto “nulo” entre los autónomos porque el colectivo ya dispone desde hace casi dos décadas de una herramienta mucho más ventajosa: la jubilación activa.
Mientras esta última permite elevar progresivamente la cuantía hasta el 100% de la pensión, la flexible sólo permite compatibilizar actividad con un 25% de la prestación, además de exigir no haber estado de alta en el RETA durante los tres años anteriores.
Para muchos expertos, la diferencia práctica es clara: la jubilación flexible está pensada más para personas ya retiradas que deciden volver puntualmente al mercado laboral, mientras que la activa permite mantener el negocio de forma ordenada y económicamente viable antes de retirarse por completo.
Requisitos para acceder a la jubilación activa que entraron en vigor en 2025
La reforma también eliminó algunas de las principales barreras que durante años limitaron el acceso a esta modalidad.
Desde abril de 2025 ya no es necesario tener trabajadores contratados para poder acogerse a la jubilación activa, una condición que había dejado fuera a miles de pequeños autónomos sin empleados.
Además, desaparecieron las restricciones que afectaban a los autónomos societarios. En la actualidad, para acceder a esta fórmula sólo es necesario:
- Haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación.
- Tener derecho a una pensión contributiva.
- Haber retrasado al menos un año el acceso efectivo al cobro de la jubilación.
Esto significa que, en 2026, la edad exigida sigue siendo de 67 años, o 65 años para quienes acrediten al menos 38 años y medio cotizados.
Cotización reducida y otras condiciones
Otra de las ventajas de la jubilación activa es la reducción parcial de costes.
Los autónomos que se acogen a esta modalidad siguen cotizando, pero sólo por determinadas contingencias: incapacidad temporal y contingencias profesionales, además de una cotización solidaria del 9%, que no genera nuevos derechos de pensión.
También pueden seguir cobrando determinados complementos, como el de brecha de género, aunque no tienen derecho al complemento a mínimos mientras mantengan la actividad económica.






